Cómo Obtener la Victoria

Meade MacGuire

 

“Cuando un alma recibe a Cristo, recibe poder para vivir la vida de Cristo.”  -Ibid., p. 253

 

Cómo Obtener la Victoria

Todos los cristianos verdaderos saben qué es aceptar el ofrecimiento de perdón de Dios y Su limpieza de todo pecado cuando lo confesamos. Ellos simplemente creen que Dios cumple Su Palabra, y que sus pecados son perdonados. Lo creen en el instante y Dios así lo hace. Son justificados mediante la fe. Son libertados de la condenación y el castigo del pecado. 

De la misma manera pueden los cristianos obtener libertad del poder y del dominio del pecado. Así como Cristo ha pagado el costo de nuestros pecados y ha hecho posible el perdón, así también ha vencido Él al pecado y ha hecho posible la libertad del mismo. 

¿Estuviste alguna vez consciente de tu condición perdida y pecaminosa? ¿Fuiste a Dios y confesaste tus pecados, orando por perdón por los méritos y en el nombre de Cristo? ¿Creíste que Dios te perdonó y te regocijaste en Su amor perdonador? En la misma forma y en los mismos términos puedes obtener la libertad completa e inmediata de la esclavitud de todos tus pecados. Cada regalo de Dios llega a nosotros, no por medio de Cristo, sino “en Cristo”. Es de vital importancia que recordemos esta gran verdad. 

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.” Efe. 1: 3

Por el pecado perdimos la vida, la pureza, el poder, la comunión con Dios, todo aquello que es de valor eterno. En Cirsto, todo eso es devuelto a nosotros de nuevo. Un pasaje clave maravilloso se encuentra en 1 Juan 5: 11, 12:

“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”

Dios tiene vida eterna para cada ser humano, pero nosotros somos esclavos del pecado, y si Dios nos diera vida eterna, nosotros pecaríamos y nos convertiríamos en pecadores inmortales. Por ello, Dios ha puesto la vida eterna para nosotros en la persona de Cristo. Cuando dejamos que Cristo entre y habite en nuestros corazones, Él nos guarda del pecado, y así no hay peligro en que tengamos vida eterna. La vida no nos es dada a nosotros ni se convierte en nuestra, sino que permanece en Cristo y es nuestra sólo cuando Cristo está dentro de nosotros. Ni la vida ni la victoria pueden existir lejos de Cristo. Sabemos que no poseemos la vida eterna por naturaleza, y que ningún esfuerzo o sufrimiento nuestro puede producir vida eterna en nosotros: está toda absolutamente en Cristo.   

Algo que parece que no vemos claro es que no poseemos ningún otro atributo de Dios, ni tampoco el poder para obtenerlos. No tenemos paz, ni gozo, ni fe, ni sabiduría, ni victoria, de la misma forma en que no tenemos vida. Todos estos vienen como regalos, y todos son recibidos en el único gran regalo de Cristo. Es posible, sin embargo, aceptar a Cristo por Su perdón  y no darnos cuenta de Su sabiduría o Su paz o Su fe. Dios ha puesto todo esto en Cristo para nosotros, pero no recibimos sino solo aquello que vemos y pedimos por fe. 

Esto es particularmente cierto acerca de la victoria sobre el pecado. Jesús dice “tú no puedes vencer al pecado, y ya que te es imposible, es inútil y desmoralizador par ti que trates y luches para vencerlo. Yo he venido para hacer lo que es imposible para ti. Yo he sido tentado en todo como tú lo has sido, y he obtenido la victoria completa y eterna para ti. Acéptame, ríndete a Mí, mora en Mí, y la victoria es tan tuya como lo son la vida y el perdón”. ‘Todo aquel que permanece en Él, no peca’. La victoria es en Cristo. No podremos nunca tener victoria fuera de Cristo, ni nunca podremos ser vencidos con Cristo.

“Es la comunión con Cristo, el contacto personal con un Salvador vivo, lo que habilita la mente, el corazón y el alma para triunfar sobre la naturaleza inferior.”-Palabras de Vida del Gran Maestro p. 320.—Australasian Record, Agosto 8, 1921.

Translated by Kelly Howlett